GABRIELA MACORETTA

El complejo de Emir Kusturica, entre la realidad y la ficción

El Mećavnik Resort está emplazado en Drvengrad, Serbia, un pueblo construido por el propio director de cine y músico.

Recientemente me encontré con un amigo que acababa de regresar de un viaje alucinante. Estuvo recorriendo la zona de los Balcanes y, entre otros destinos, visitó Macedonia, Montenegro, Kosovo y Serbia. “Para la próxima vez tengo pendiente alojarme en el hotel de Kusturica; me quedé con las ganas…”, dijo.

El establecimiento en cuestión es el Mećavnik Resort y, aunque no es una apertura reciente, bien vale dedicarle este espacio editorial, dado su peculiar contexto. Está emplazado al oeste de Serbia −a 10 km. de la frontera con Bosnia−, precisamente en Drvengrad, un pueblo construido por el propio director de cine y músico Emir Kusturica, y que antes de convertirse en una localidad real y destino turístico, fue el escenario para el rodaje de su película “La vida es un milagro”, de 2004.

Allí parece que el tiempo se hubiera detenido; como si las guerras de los Balcanes no hubieran acontecido. Imita a una aldea tradicional serbia, con una iglesia y casas pequeñas, construidas completamente en madera. Por tal motivo, el lugar se llama Drvengrad, que en serbio significa “la ciudad de madera”.

Kusturica encontró en este enclave, en la región de Mokra Gora, su lugar en el mundo: “Perdí mi ciudad (Sarajevo) durante la guerra. Por eso quise construir mi propia aldea. Allí organizo seminarios para la gente que quiere aprender a hacer cine, música, cerámica, pintura… Mi sueño es convertirlo en un espacio abierto de diversidad cultural que se opone a la globalización”, expresó el ganador de dos Palmas de Oro en Cannes, por “Papá está en viaje de negocios” (1985) y “Underground” (1995).

El flechazo con Drvengrad fue tal que, cuando no está dirigiendo películas, vive allí junto a su familia, en la casa principal del complejo, al que define como “una fortaleza medieval que se defiende de todas las formas de veneno que atacan a la sociedad. ¡Sus defensas radican en las actividades culturales y en la producción de alimentos orgánicos!”. Por tal motivo, en el Mećavnik Resort se sirven jugos naturales, y hay un granero con 30 vacas, proveedoras de la leche con la que también se elaboran quesos y crema. Asimismo, las verduras proceden de una localidad cercana.

En cuanto a las instalaciones, el resort tiene habitaciones single, twin y dobles, además de apartamentos, residencias y lodges. En todos los casos cuentan con decoración en madera, teléfono en el dormitorio y en el baño, televisor LED con canales de cable, wi-fi, minibar, secador de cabello, amenities, armario, escritorio y sillón, entre otras comodidades. Hay cuartos para fumadores y no fumadores, y todos disponen de calefacción central y aire acondicionado.

El Mećavnik Resort admite mascotas y también cuenta con bares y restaurantes, en los que, además de los menúes estándar, se pueden solicitar servicios especiales para grupos o eventos y cenas al aire libre. Se pueden reservar para cenas privadas o celebraciones (bodas, aniversarios, etc.), con música, danza y espectáculos locales.

Por otra parte, el complejo cuenta con centro de negocios y salas para la realización de eventos. Cancha de tenis y básquet, estacionamiento sin cargo, piscina, terraza, solario, galería de arte con exposiciones temporales, biblioteca, salas de juegos, gimnasio, spa y lavandería completan los servicios.

Las tarifas varían de acuerdo con el tipo de alojamiento, y en todos los casos incluye media pensión (desayuno y cena).

Cabe agregar que el complejo se encuentra a los pies del Iver Ski Center y que, una vez al año y durante una semana, alberga el Festival de Cine y Música de Küstendorf, en el que Kusturica es el gran anfitrión y deleita a los invitados hasta altas horas de la noche con la música de su Non-Smoking Orchestra.

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