MARCELO CRISTALE

Criterios de eficacia en la empresa

Existen tres criterios de evaluación que pueden utilizarse para medir la eficacia en el corto plazo: producción, eficiencia y satisfacción. Además de otros dos que reflejan la eficacia en el mediano y largo plazo: la adaptabilidad y el desarrollo.

La dirección y las demás personas que poseen intereses en la empresa tienen que contar con indicadores para poder estimar la probabilidad de su supervivencia.

En la práctica se pueden utilizar tres criterios de evaluación para medir la eficacia en el corto plazo: producción, eficiencia y satisfacción. Y otros dos que reflejan la eficacia en el mediano y largo plazo: la adaptabilidad y el desarrollo.

• La producción refleja la capacidad de la organización para producir la cantidad y calidad de resultados que demanda el entorno. El concepto excluye toda consideración de eficiencia, la cual se definirá más adelante. Las medidas de la producción pueden ser los beneficios, las ventas, la cuota del mercado, los pasajeros atendidos, los estudiantes titulados, los pacientes que se dan de alta y los documentos procesados, entre otras. Estas medidas se relacionan directamente con la producción consumida por los clientes de la organización.

• La eficiencia es la relación entre insumos y resultados. Este criterio a corto plazo dirige la atención al ciclo completo de insumos–proceso–resultados, pero destaca los elementos de insumo y proceso. Las medidas de la eficiencia incluyen la rentabilidad de los fondos propios o de los activos, el costo por unidad, las mermas o desperdicios, el tiempo perdido, el costo por cliente y las tasas de ocupación, entre otros aspectos. Las medidas de eficiencia se expresan como tasas o relaciones, las relaciones entre beneficios y costos, resultados y tiempos con las formas usuales de estas medidas.

• La satisfacción: es la idea de que la organización es un sistema social que requiere que se tomen en cuenta los beneficios que reciben sus participantes, así como sus consumidores y clientes. Satisfacción y motivación son términos similares que se refieren al grado en que la organización satisface las necesidades de sus empleados. Las medidas de satisfacción incluyen las actitudes de los empleados, la rotación, el ausentismo, la impuntualidad y las quejas.

• La adaptabilidad: es el grado en que la organización puede lograr responder a los cambios internos y externos. Se refiere a la capacidad de la dirección para percibir cambios en el entorno y dentro de la misma organización. La falta de eficacia para lograr la productividad, la eficiencia y la satisfacción puede señalar la necesidad de adaptar determinadas prácticas y políticas directivas, y el entorno puede demandar diferentes resultados o proporcionar distintos insumos, por lo que se necesitarán cambios. La organización arriesga su supervivencia en la medida en que no pueda o no quiera adaptarse.

• El desarrollo: una manera en que las organizaciones aseguran su eficacia en el tiempo es haciendo inversiones que les permitan enfrentar demandas futuras del entorno. Si bien el uso de recursos generalmente reduce la productividad y la eficiencia a corto plazo, si se manejan adecuadamente, los esfuerzos para el desarrollo son la clave para sobrevivir. La mayoría de las organizaciones invierten recursos para ampliar su línea de productos como protección contra las desventajas competitivas asociadas a ofertar un solo producto.

Desde el punto de vista de los recursos humanos, los esfuerzos de desarrollo por lo general toman la forma de programas de capacitación para personal directivo y no directivo, que si bien en principio son costosos, aportan beneficios a largo plazo al desarrollar las capacidades del recurso más importante de la organización.

El desarrollo y la adaptabilidad tienen que ver con la capacidad para responder a los cambios del entorno. El desarrollo se refiere a las estrategias proactivas que conforman la capacidad para responder a los cambios que puedan ocurrir. La adaptabilidad, por otro lado, describe la capacidad de la organización para reaccionar ante los cambios del entorno. Las empresas pueden aumentar su eficacia a largo plazo al desarrollar planes de contingencia y elegir el plan correcto cuando los cambios del entorno exijan una adaptación.

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