FOOD HALLS

Los salones para los nuevos sibaritas

El nuevo lujo en torno a la mesa dejó atrás los manteles blancos, la cristalería y el protocolo. Los nuevos sibaritas apuestan a los sabores gourmet para disfrutarlos en mesas comunitarias y con una propuesta complementaria en torno al arte y la cultura. Para atender las necesidades de este segmento nacieron los food halls a nivel internacional.

Sibaritas, sociables, conectados, cosmopolitas y comprometidos con el medio ambiente son algunas de las características que definen a los nuevos consumidores en el segmento de lujo. No dejan de ser exigentes con el servicio y están en busca de nuevos sabores, materias primas de excelente calidad y libres de pesticidas. Para este segmento que disfruta de comer un plato de ostras en una mesa comunitaria y llevarse del mercado gourmet un vino de guarda francés nacieron los food halls.

Estamos hablando de espacios que no son mercados de barrio actualizados, donde se puede tomar un café a metros de una vecina que hace las compras diarias; esa es otra experiencia. Tampoco se trata de los patios de comidas de los paseos de compras, dominados por franquicias y platos estandarizados.

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Los food halls se caracterizan por la propuesta gourmet e innovadora.
Los food halls se caracterizan por la propuesta gourmet e innovadora.

Contrariamente, los food halls están pensados para un consumidor de lujo joven, al que ya no le interesa sentarse a la mesa con varios juegos de cubiertos, mantelería blanca impecable, cristalería y un maître a su disposición. Para este segmento los cánones tradicionales de las mesas de lujo ya están caducos; pero por eso no resignan sus aspiraciones de degustar lo mejor de la gastronomía mundial.

Asimismo, los food halls ofrecen un plus a la experiencia en torno a la mesa, al estar usualmente dotados de una estética atractiva, platos elaborados a la vista y a cargo de cocineros de elite. Ofrecen, además, una experiencia multisensorial a través de muestras de arte, espectáculos musicales y una atractiva arquitectura. Los estilos son de lo más variados: desde la belleza glam de El Nacional, el multiespacio gastronómico de Barcelona montado sobre un viejo café concert del Paseo de Gracia, hasta el diseño modernista del Markthal de Róterdam, en Países Bajos.

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En 2014 y con la presencia de la reina de los Países Bajos Máxima, se inauguró este edificio vanguardista.
En 2014 y con la presencia de la reina de los Países Bajos Máxima, se inauguró este edificio vanguardista.

LOS EMBLEMAS GLOBALES.

Tal como se anticipaba, El Nacional es uno de los food halls más exitosos a nivel global. Se encuentra en Barcelona y dedica 2.600 m² a productos frescos y la cocina nacional. El interiorista Lázaro Rosa Violán fue el encargado de transformar esta gran nave inspirándose en el estilo de los años 30 y 40. Ofrece bocadillos y dulces, pintxos vascos, arroces, carnes, pescados y en el centro una zona de bebidas y coctelería.

Por su parte, en los Países Bajos se encuentra el imponente Markthal de Róterdam. Es una enorme obra de ingeniería con una zona gourmet ubicada en la planta baja de un enorme edificio con forma de herradura vidriada. Este espacio dedicado a la gastronomía tiene las dimensiones de un campo de fútbol y alberga 100 puestos de productos frescos y ocho restaurantes. Su valor agregado es la gigantesca obra de arte en la que está emplazado. El diseño exhibe un gran rompezabezas de vidrio en el que se forman las figuras de alimentos y vegetales.

Por su parte, otra gran propuesta glam y cosmopolita es la que ofrece el food hall del Hotel Plaza de Nueva York. En los sótanos de este establecimiento ilustre se encuentran opciones de panaderías, bares, pastelerías y comida japonesa, entre otras; que se pueden degustar en una mesa comunitaria. Todo en el marco espacio de lujo, con amplas mesadas de mármol, vitral en el techo y barras de madera.

Asimismo, en Manhattan se encuentra un food hall de estilo francés: Le District. Nació de la idea de un gran grupo americano, HPH, dirigido por el chef francés Laurent Vasseur. El amplio abanico de la comida francesa se encuentra en este espacio de 3000 m² donde destacan quesos, patés, carnes frías, jamones, pescados, ostras, caracoles, pastelería y panadería.

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DESARROLLO DE MARCAS

A nivel global, también se han abierto las puertas de food halls con una identidad muy marcada o desarrollos que llevan la impronta de marcas internacionales.

Tal es el caso de la revista Time Out, que abrió un food hall en Lisboa en 2014 y más tarde otro en Miami. Un equipo de periodistas especializados seleccionó a los exponentes gourmet más trendy de Florida y los reunió en el Time Out Market, en pleno corazón de Miami Beach. Sus propuestas van desde los platos del rey de la fusión, Norman van Aken, hasta las famosas cremas heladas que Suzy Batlle ideó en un rincón de la Pequeña Habana. Los próximos destinos de la marca serán Nueva York, Montreal, Londres y Praga.

En sintonía, Eataly es un reducto de gastronomía italiana que tuvo su primera experiencia en Manhattan y hoy tiene sucursales en lugares tan distantes como Tokio y Moscú.

Por su parte, Ferran Adrià junto al chef José Andrés abrió un food hall de cocina española en el barrio neoyorquino de Hudson Yards. Se trata de Little Spain y es una auténtica embajada gastronómica de España, donde se sirven paellas valencianas, tortillas de papas, pulpo y churros con chocolate.

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