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Los robots en turismo, una realidad cercana

Los androides mecanizados continúan ganando terreno en el ámbito gastronómico e insertándose en el mundo hotelero, generando un gran interrogante respecto al futuro de la mano de obra en dichos establecimientos.

Es cierto que la tecnología nos suele hacer la vida más fácil y que además, probar los últimos avances puede resultar atractivo, pero también la utilización de estos desarrollos tecnológicos puede ser contraproducente.

Instalada en la vida cotidiana, la tecnología devenida en robots ya puede aspirar el piso, limpiar ventanas, desagotar rejillas y cortar el pasto, entre otras actividades. En efecto, el sector de los autómatas crece, y continúa ganando terreno en el ámbito gastronómico e insertándose en el mundo hotelero.

Al respecto, estos androides mecanizados ya son capaces de cocinar con la habilidad y estilo de un chef, como también atender en una recepción o hasta llevar los amenities a la habitación.

No obstante, y si bien la robótica aplicada al turismo contribuye a construir una mejor experiencia del viaje, por ahora, la cercanía que puede ofrecer una persona sigue siendo fundamental en este campo.

 

¿SOLUCIONES?

Siendo uno de los sectores menos robotizados del mundo, pero uno en los que mayor rédito se puede sacar, la robótica en hoteles ofrece múltiples posibilidades para sorprender al cliente, crear experiencias, y optimizar procesos y tareas relacionadas con la gestión de huéspedes, marketing y branding.

En esta línea, hay hoteles que utilizan sistemas robotizados para automatizar los servicios de bebidas, información al cliente y señalética; como también los sistemas de almacenamiento de equipaje, y las operaciones de check-in / check-out.

Pioneros en esta revolución, las cadenas Hyatt, Hilton, Four Seasons y Novotel están innovando en los mostradores de recepción, sustituyendo poco a poco a su personal humano por conserjes virtuales gestionados desde cualquier dispositivo móvil o desde una pantalla táctil instalada en el vestíbulo. Mediante este sistema, el huésped llega a su hotel con el registro tramitado desde la aplicación, como ya es habitual en el transporte aéreo, y solo debe retirar la llave o utilizar la clave suministrada previamente por el sistema para abrir la puerta de su habitación con su smartphone.

En Cupertino, sede de la mayor compañía del mundo, Apple, la cadena Aloft, perteneciente a Starwood, ostenta un mayordomo robótico denominado Botlr que circula por los pasillos y los ascensores de los hoteles transportando bebidas, comida y cualquier tipo de enseres solicitados por los huéspedes.

Pero, ¿cómo lo hace? Con un aspecto similar al R2D2 de la película Star Wars, una vez que la persona solicita algo, el encargado del establecimiento lo pone en el interior de Botlr y le indica a dónde tiene que ir. El robot recurre a la señal de wi-fi, y gracias a su software inteligente busca una ruta despejada sin chocar con la gente u objetos.

Poco simpático pero efectivo, Botlr es un cilindro con ruedas y una tablet en su zona superior, está uniformado con un pájaro dibujado y acepta propinas: un tuit de agradecimiento bajo la etiqueta #MeetBotlr.

"Existen todo tipo de establecimientos que ya cuentan con robots para su servicio, pero no son un número significativo. Creemos que ésta es una gran oportunidad", manifestó Steve Primos, CEO de la empresa de robótica Savioke que construyó a Botlr.

 

Por otra parte, y en faceta de prueba en algunos establecimientos de Europa y Oriente Medio, REEM, -prototipo de 1,65 m. montado sobre una base móvil de ruedas que permite al robot desplazarse a una velocidad de 4 km/h-, puede funcionar como punto de información dinámico, gracias a una pantalla táctil que tiene en el pecho, y también como guía, indicando y acompañando a los huéspedes hasta un lugar determinado. "No vemos a los robots como sustitutos de los seres humanos. Sin embargo, pueden permitir que un local haga cosas que actualmente no puede hacer ", dijo Jan Jonckheere, gerente de Desarrollo Comercial de PAL Robotics.

En tanto la propuesta tecnológica que desarrolla la empresa española de ingeniería especializada en sistemas robotizados para el ocio, el entretenimiento y el turismo, Macco, pasa por automatizar, usando soluciones robóticas, tres áreas operativas del hotel: el servicio de bebidas, información al cliente y señalética a través del robot Macco que no sólo está disponible las 24 hs del día los 365 días al año, sino que además es un soporte publicitario con gran potencial para la venta upselling y crosselling de servicios y productos disponibles en el alojamiento o de los proveedores del hotel; el almacenamiento y organización de equipaje con la herramienta BeGo; y el proceso de check-in / check-out de los huéspedes y servicios de atención cliente usando humanoides como Furo, capaz de responder a preguntas, informar sobre promociones o mostrar anuncios publicitarios.

En este contexto y con el robot Arisco perfeccionando sus tareas como recepcionista –si bien esta cabeza mecatrónica es capaz de detectar caras y fuentes sonoras, hacer seguimientos visuales, mantener una conversación "amena", y conectarse a Internet para descargar y dar al usuario datos del tiempo o las noticias, aún no desarrolló un software que detecte gestos, la creación del botones Sacarino supone un paso más en la investigación robótica.

Este androide, además de interaccionar con el usuario, tendrá movilidad y un comportamiento autónomo, lo que le permitirá recargarse él solo las baterías. Entre sus tareas podrá acompañarte a la habitación, ofrecerá aperitivos, dará el horario del desayuno e indicará los mejores lugares de la ciudad.

 

MANOS LIMPIAS.

La invasión robótica en el campo gastronómico comenzó en Oriente, hace algunos años, cuando pequeñas máquinas con aspecto de astronautas fueron ocupando puestos en las cocinas de estos establecimientos. Estos cocineros mecánicos y programables con ojos, cejas y orejas tenían una misión concreta: cortar noodles con una cuchilla, a gran velocidad, obteniendo finos hilos de pasta del mismo grosor. Además, en lugar de piernas tienen un cajón en el que depositaban los noodles, para luego echarlos dentro del agua hirviendo.

Por entonces, también había robots dotados de manos de siliconas para servir sushi y pasteles: los Motoman, con brazos metálicos largos y potentes, y articulaciones similares a las humanas que les permiten cambiar de postura, elaborar okonomiyaki (una especie de tortilla) vestidos con un pañuelo en la cabeza. Preparan la masa, vierten el aceite, mueven las espátulas y también interactúan con los clientes, tomando las comandas, preguntándoles qué tipo de salsa prefieren e, incluso, cantan.

Al respecto, en Bangkok, el restaurante de cocina nipona Hajime presenta el primer “camarero-robot” del mundo que sirve con precisión platos de cocina japonesa y baila al son de música pop, entre los aplausos de los comensales.

Vestido con un traje de guerrero samurái y con una pantalla en lugar de ojos, este particular servidor no llega tarde, no se toma una pausa para fumar, y no pide una propina pese a que hace el trabajo de ocho personas por turno. Lappassarada Thanapant, dueña del establecimiento tailandés, indicó: "Son casi perfectos, no se pueden equivocar y la higiene es total porque no pueden tocar la comida o a los clientes". Sin embargo, reconoció que retirar los platos es una de sus asignaturas pendientes, pues los mozos mecanizados detectan si el cliente ha terminado mediante un dispositivo óptico que a veces falla. "De vez en cuando, alguien decide comer la carne pero no la verdura, o se deja algo que quería comerse luego, y el robot se lo lleva”, reveló.

En estos tiempos, tan innovadores como futuristas, la empresa Moley Robotics creó un robot chef que por medio de dos brazos unidos a una cocina especial es capaz de reproducir los movimientos de un chef humano y crear un plato desde cero.

Habiendo aprendido los movimientos de un cocinero profesional capturados por una cámara 3D y programados en el equipo, esta herramienta cuenta de 20 motores, dos docenas de articulaciones y 129 sensores, necesarios para imitar los movimientos de las manos humanas. Entre sus funciones el robot es capaz de emplear utensilios, ollas, platos y recipientes de ingredientes; al tiempo que puede lavar, pelar, freír y amasar, entre otras tareas.

En menos de media hora, es capaz de hacer una sopa de cangrejo basada en la receta y técnica de un chef. Si bien esta fórmula es la única que el robot puede hacer, desde la compañía planean construir una biblioteca digital de más de 2.000 recetas antes de lanzar el producto al mercado en 2017.

No obstante el chef robótico aún no es completamente autónomo. No posee inteligencia ni visión, lo que no le permitiría saber la ubicación de un utensilio o un ingrediente si se encontrase en un lugar incorrecto. Tampoco puede utilizar un cuchillo.

 

 

FUENTE: los-robots-en-turismo-una-realidad-cercana

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